Los primeros clientes casi nunca salen de “el algoritmo”. Salen de gente concreta a la que le pediste un sí, con precio y plazo por escrito.

Antes de pedir

Una frase de qué vendes, un precio (aunque sea un rango) y cómo te pagan. Si eso no está, estás pidiendo un favor, no una venta. El precio sale de la calculadora de precio, no del miedo a que te digan que está caro.

A quién pedirle

Cinco nombres: alguien que ya te preguntó, un conocido que encaja, un local de la zona, un grupo donde ya compran eso, un cliente de otro rubro que te debe un “te aviso”. No “todo el mundo en stories”.

Mensaje corto: qué es, cuánto, cuándo lo entregas, cómo pagar, abono si es a medida. El cotizador sirve para no dejar números en el aire. Abono no es antipático: es no fabricar gratis.

Después del sí

Entrega en la fecha. Pide permiso para una foto o una frase. Anota qué preguntaron: eso es el texto de la bio y, más adelante, de una página. Instagram ordenado ayuda; no reemplaza pedir. Lee también cómo vender por Instagram.