Margen y markup se usan como si fueran sinónimos. No lo son. Mezclarlos es una de las razones por las que un emprendimiento “vende bien” y la cuenta no cierra.

Margen: qué parte del precio es tuya

Margen = ganancia ÷ precio. Si vendes a $10.000 y te costó $6.000, ganas $4.000. Margen = 40%.

Ese porcentaje responde: “de cada peso que me pagan, ¿cuánto me queda?”

Markup: cuánto subiste sobre el costo

Markup = ganancia ÷ costo. En el mismo ejemplo: $4.000 ÷ $6.000 = 67%.

Un markup de 100% (duplicar el costo) es un margen de 50%. Si alguien te dice “pónle 100%”, pregunta si habla de margen o de markup. La diferencia es enorme.

¿Qué margen “debería” tener un producto?

No hay un número mágico para todos. Una galleta empaquetada no aguanta el mismo margen que un bordado a pedido. Como piso grosero para un producto físico chico, muchos negocios necesitan más de 40% de margen para pagar tiempo, fallas, promociones e imprevistos. Servicios (diseño, clases, oficios) suelen ir más arriba porque el “material” eres tú.

Si tu margen es 15% y además haces despacho gratis y ofertas cada semana, el negocio te está usando a ti, no al revés.

Mídelo, no lo adivines

Mete costo y precio en la calculadora de margen. Te muestra ganancia, margen y markup juntos, para que no vuelvas a confundirlos.

Para ver si esa unidad aguanta comisión y ads, usa ¿es rentable mi producto?.

Si todavía no tienes precio, parte al revés: elige el margen que necesitas y usa la calculadora de precio de venta.